Antes, alfabetizar era un proceso mediante
el cual una persona podía aprender a leer y a escribir, siendo éstas
habilidades, destrezas y conocimientos que permitían comunicarse con el resto
de los seres humanos.
En la
actualidad, en concepto se ha ampliado, forma parte de la práctica educativa.
Un individuo alfabetizado además de haber desarrollado las habilidades de leer
y escribir, debe interpretar y comprender la realidad social, política y
económica en la que vive. De este modo, surgen nuevos alfabetismos como el
científico, cálculo, oral, visual, informático, emocional, digital, entre
otros.
Hoy en día, el
número de personas adultas que no han accedido a la educación formal es muy
reducido, pero, anteriormente, en países del tercer mundo, no se accedía
fácilmente a la educación formal. De este modo, aparece el concepto de
“analfabeto”. Analfabeto era toda persona que no fuese educada formalmente. Sin
embargo, aquellas personas no veían la necesidad de ser alfabetizados.
En la educación
formal, la escritura y la lectura eran fundamentales para el aprendizaje,
porque sin ellas no se podrían utilizar libros.
A partir de los
70, la educación formal pasó a tener más importancia y a ser más necesaria para
las personas. Así se comienza a comprender lo fundamental que es la educación.
En la
actualidad, el analfabetismo más frecuente es el digital. Aquellos individuos
que no adquieran este conocimiento se encuentran en desventaja con quienes
estén alfabetizados. Esto causa un conflicto social, puesto que se generan
desigualdades de condiciones habiendo una desarticulación entre seres que se
encuentran en una misma sociedad e incluso, con sociedades que no poseen acceso
a la tecnología, al “mundo digital”.
Es por eso que
como docentes debemos transmitir los conocimientos a nuestros futuros alumnos
para que ellos no se conviertan en analfabetos digitales. De este modo, muchas
de las problemáticas de la sociedad actual desaparecerían.
Para que esto
sea posible, el docente debe tener una serie de conocimientos acerca de la
digitalización, motivo por el cual los programas de formación docente cuentan
con asignaturas que aportan esta información. Además, hay cursos de
actualización docente que permitan que aquellos que fueron formados en otros
programas, puedan acceder e incorporar estas herramientas.
El docente debe
promover igualdad social por lo tanto, ha de buscar estrategias que permitan
que los alumnos se motiven, tengan interés pero, que fundamentalmente, no
queden aislados de la sociedad. No se debe generar un desfasaje entre
institución educativa – sociedad, entonces, el docente debe atender a las
interrogantes que surjan.
Mediante los
nuevos medios electrónicos (TIC’s) es posible lograr la interacción,
retroalimentación, convergencia, exhibición por medio de lenguaje digital,
texto escrito, sonido, imagen, etc. Con la inclusión de las TIC’s en los
centros educativos es más fácil enseñar al alumno a manejar la tecnología pero
esto obliga al docente a deber manejarla con soltura y fluidez.
Es por esto, que
en nuestro país se elaboró un proyecto socioeducativo en el 2007 denominado
Plan C.E.I.B.A.L. (Conectividad Educativa de Informática Básica para el
Aprendizaje en Línea). Éste consiste en distribuir una computadora portátil con
conexión inalámbrica (Wi-Fi) a cada niño.
Con esto se
buscó promover la inclusión digital, con el fin de disminuir la brecha digital,
tanto respecto a otros países como entre los ciudadanos del Uruguay.
Cabe destacar
que para cumplir la meta anterior, además de incluir las tecnologías en las
escuelas, se debió formar a los docentes, elaborar contenidos adecuados y
permitir la participación familiar y social.
Los principios
estratégicos que encierra este proyecto son: equidad, igualdad de oportunidades
para todos los niños y todos los jóvenes, democratización del conocimiento,
disponibilidad de útiles para aprender y lograr una mejor calidad educativa.
Como conclusión,
considero que el Plan C.E.I.B.A.L. es un programa que se realizó para combatir
el analfabetismo digital ya que por un lado se encuentran los nativos
digitales, es decir, niños y adolescentes que han nacido del año 1990 en
adelante y poseen una configuración psicocognitiva diferente que les permite
asimilar con mayor rapidez el uso de las nuevas tecnologías. Éstos es probable
que no se conviertan en analfabetos digitales pero se los debe motivar y
estimular. Sin embargo, hay otro conjunto de individuos a los que se les deben
brindar herramientas para que no se conviertan en analfabetos digitales. Éstos
son los inmigrantes digitales, es decir, aquellos que han tenido que adaptarse
a estas herramientas, encontrándose con grandes dificultades.
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